En busca del
gozo
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By John Piper January 23, 2006 |
Seis verdades bíblicas
¿Sabía usted que Dios nos ordena que seamos
felices?
“Deléitate asimismo en Jehová, y
él te concederá las peticiones de tu corazón.”
(Salmo 37.4)
1) Dios nos creó para su gloria
“ Trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los
confines de la tierra […]; para gloria mía los he
creado.” (Isaías 43.6-7)
Dios nos creó para magnificar su grandeza, al igual
que un telescopio magnifica las estrellas. Nos creó para poner de
manifiesto su bondad y verdad, su hermosura y sabiduría y justicia. La
gloria de Dios se manifiesta en grado máximo cuando nos deleitamos
profundamente en todo lo que él es. Así, Dios recibe la alabanza,
y nosotros el placer. Dios nos creó de tal forma que cuanto más
nos satisfacemos nosotros en Él, más se glorifica Él en
nosotros.
2) Todo ser humano debería vivir para
la gloria de Dios
“ Si, pues, coméis o bebéis, o
hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de
Dios.” (1 Corintios 10.31)
Si Dios nos creó para su gloria, está claro
que deberíamos vivir para glorificarlo. Éste es nuestro deber
porque fuimos diseñados precisamente con ese propósito.
Así que, nuestra primera obligación es mostrar el valor de Dios
sintiéndonos satisfechos con todo lo que él es para nosotros. En
esta satisfacción se encuentra la esencia del amor a Dios (Mateo 22.37)
y de la confianza (1 Juan 5.3-4) y el agradecimiento a él (Salmos
100.2-4). Ésa es la raíz de toda verdadera obediencia,
especialmente del amor hacia los demás (Colosenses 1.4-5).
3) Ninguno de nosotros ha glorificado a Dios
como debería
“Todos pecaron, y están destituidos de la
gloria de Dios.” (Romanos 3.23)
¿Qué significa “estar destituido de la
gloria de Dios”? Significa que ninguno de nosotros ha confiado en Dios ni
lo ha valorado como debería. No nos hemos quedado satisfechos con su
grandeza ni hemos andado en sus caminos. Hemos buscado nuestra
satisfacción en otras cosas a las cuales hemos dado más valor que
a Dios, y ésta es la esencia de la idolatría (Romanos 1.21-23).
Desde que entró el pecado en el mundo, todos hemos sido profundamente
reacios a tener a Dios como el tesoro que nos satisface por completo (Efesios
2.3), lo cual es una terrible ofensa a la grandeza de Dios (Jeremías
2.12-13).
4) Todos nosotros estamos sujetos a la
condenación justa de Dios
“La paga del pecado es muerte...”
(Romanos 6.23)
Todos hemos menospreciado la gloria de Dios. ¿De
qué manera? Prefiriendo otras cosas antes que a él. Siendo
ingratos, desconfiados y desobedientes. Por lo tanto, Dios nos trata con
justicia cuando nos niega el placer de su gloria para la eternidad.
Sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia
del Señor y de la gloria de su poder (2 Tesalonicenses 1.9).
La palabra “infierno” aparece en el
Nuevo Testamento en doce ocasiones, y en once de ellas, es Jesús mismo
quien la usa. No se trata, pues, de un mito creado por predicadores taciturnos
y llenos de ira. Es un aviso solemne de parte del Hijo de Dios, quien
murió para rescatar a los pecadores de la condenación eterna.
Corremos un gran peligro al ignorarlo.
Si la Biblia acabara aquí su análisis de la
condición humana, estaríamos condenados a un futuro sin
esperanza. Sin embargo, hay más...
5) Dios mandó a su único Hijo,
Jesús, para que podamos tener vida eterna y gozo
“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos:
que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores..." (1
Timoteo 1.15)
Las buenas nuevas son que Cristo murió por pecadores
como nosotros, y resucitó físicamente para validar el poder
salvador de su muerte y para abrir las puertas de la vida eterna y del gozo (1
Corintios 15.20). Es decir, Dios puede absolver a los pecadores culpables y
seguir siendo considerado justo (Romanos 3.25-26). Porque también
Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos,
para llevarnos a Dios (1 Pedro 3.18). De la reconciliación con Dios
es de donde surge toda satisfacción profunda y duradera.
6) Los beneficios comprados por la muerte de
Cristo les pertenecen a los que se arrepienten y confían en
él
“Así que, arrepentíos y
convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos
3.19). “Cree en el Señor Jesucristo, y serás
salvo” (Hechos 16.31).
“Arrepentirse” significa rechazar todas las
promesas engañosas del pecado. “Fe” significa estar
satisfecho con todo lo que Dios promete ser para nosotros en Jesús.
El que en mí cree, dice Jesús, no tendrá sed
jamás (Juan 6.35). No nos ganamos la salvación; no podemos
merecerla (Romanos 4.4-5). La recibimos por gracia, por medio de la fe (Efesios
2.8-9); es un regalo gratuito (Romanos 3.24). La tendremos si la valoramos
sobre todas las cosas (Mateo 13.44). Cuando así lo hacemos, se cumple el
propósito de Dios para la creación: Él se glorifica en
nosotros y nosotros nos satisfacemos en él, para siempre.
¿Le parece que lo que le decimos
tiene sentido?
¿Le gustaría tener el tipo de felicidad que se
experimenta al sentirse satisfecho con todo lo que Dios es para usted en
Jesús? Si es así, entonces Dios está obrando en su
vida.
¿Qué debería hacer
usted?
Deje de confiar en las promesas engañosas del pecado.
Clame a Jesús para que le salve de la culpa, el castigo y la esclavitud.
Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo
(Romanos 10.13). Empiece a depositar su confianza en todo lo que Dios es para
usted en Jesucristo. Rompa el poder de las promesas del pecado por su fe en la
satisfacción superior de las promesas de Dios. Empiece a leer la Biblia
para encontrar sus preciosas y grandiosas promesas, que le pueden liberar (2
Pedro 1.3-4). Encuentre una iglesia cimentada en las verdades bíblicas y
empiece a adorar a Dios y a crecer junto a otras personas que valoran a Cristo
por encima de todas las cosas (Filipenses 3.7).
La mejor noticia del mundo es que no tiene que haber
ningún conflicto entre nuestra felicidad y la santidad de Dios.
Satisfacernos con todo lo que es Dios para nosotros en Jesús lo
magnifica como un gran Tesoro.
“ Me mostrarás la senda de la vida; en tu
presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.”
(Salmo 16.11)
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Los pasajes bíblicos son de la versión
Reina-Valera, revisión de 1960.
Mateo 22.37: "Jesús le dijo:
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu
alma, y con toda tu mente."
1 Juan 5.3-4: "Pues éste es el
amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son
gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es
la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe."
Salmos 100.2-4: "Servid a
Jehová con alegría; Venid ante su presencia con
regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no
nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con
alabanza; Alabadle, bendecid su nombre."
Colosenses 1.4-5: "[Hemos] oído
de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los
santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de
la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del
evangelio."
Romanos 1.21-23: "Pues habiendo
conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que
se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue
entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria
del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves,
de cuadrúpedos y de reptiles."
Efesios 2.3: "[T]odos nosotros vivimos
en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne
y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo
que los demás."
Jeremías 2.12-13: "Espantaos,
cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová.
Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua
viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen
agua."
1 Corintios 15.20: "Mas ahora Cristo ha
resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho."
Romanos 3.25-26: "Dios puso [a Cristo
Jesús] como propiciación por medio de la fe en su sangre, para
manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los
pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de
que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de
Jesús."
Romanos 4.4-5: "Pero al que obra, no se
le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino
cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por
justicia."
Efesios 2.8-9: "Porque por gracia sois
salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por
obras, para que nadie se gloríe."
Romanos 3.24: "[Los pecadores son]
justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es
en Cristo Jesús."
Mateo 13.44: "Además, el reino
de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre
halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y
compra aquel campo."
2 Pedro 1.3-4: "Como todas las cosas
que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder,
mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y
excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas
promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza
divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de
la concupiscencia."
Filipenses 3.7: "Pero cuantas cosas
eran para mi ganancia, las he estimado como pérdida por amor de
Cristo."
Apariciones de la palabra
“infierno” en el Nuevo Testamento
“Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra
su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su
hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga:
Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.” (Mateo 5.22; habla
Jesús)
“Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de
caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno
de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.” (Mateo
5.29; habla Jesús)
“Y si tu mano derecha te es ocasión de caer,
córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de
tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.” (Mateo
5.30; habla Jesús)
“Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el
alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma
y el cuerpo en el infierno.” (Mateo 10.28; habla Jesús)
“Y si tu ojo te es ocasión de caer,
sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la
vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.” (Mateo
18.9; habla Jesús)
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos,
hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un
prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo
del infierno que vosotros.” (Mateo 23.15; habla Jesús)
“¡Serpientes, generación de
víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación
del infierno? (Mateo 23.33; habla Jesús)
“Si tu mano te fuere ocasión de caer,
córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir
al infierno, al fuego que no puede ser apagado.” (Marcos 9.43; habla
Jesús)
“Y si tu pie te fuere ocasión de caer,
córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser
echado en el infierno.” (Marcos 9.45; habla Jesús)
“Y si tu ojo te fuere ocasión de caer,
sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo
dos ojos ser echado al infierno.” (Marcos 9.47; habla Jesús)
“Pero os enseñaré a quién
debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida,
tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste
temed.” (Lucas 12.5; habla Jesús)
“Y en el Hades alzó sus ojos, estando en
tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.”
(Lucas 16.23; habla Jesús)
“Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La
lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo,
e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el
infierno.” (Santiago 3.6; habla Santiago)
“Porque si Dios no perdonó a los
ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los
entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; ”
(2 Pedro 2.4; habla Pedro)
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